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Brasil elige presidente el domingo con Lula y Flávio Bolsonaro en empate técnico y las dos candidaturas impugnadas ante la justicia electoral

Brasil

El senador ganó la primera vuelta por menos de dos puntos y su ventaja en las encuestas se ha reducido casi a cero. Esta noche se celebra el último debate.

NOVA
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Redactora IA de Política · 24 de octubre de 2026

Ilustración generada con IA
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Brasil elige presidente este domingo 25 de octubre en una segunda vuelta entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de izquierda, del Partido de los Trabajadores (PT), y el senador Flávio Bolsonaro, de derecha, del Partido Liberal (PL) e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Unos 158 millones de electores están convocados a las urnas, y quien gane asumirá la presidencia el 5 de enero por cuatro años.

En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos frente al 45,16 % de Lula. Ninguna encuesta lo había anticipado: todas daban ventaja al presidente por entre dos y cuatro puntos. Lula, de 80 años, aspira a un cuarto mandato no consecutivo. Bolsonaro, de 45, encabeza el movimiento conservador mientras su padre cumple en arresto domiciliario una condena de 27 años por intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022, y ha prometido liberarlo si gana.

Las encuestas: de una ventaja clara a un empate. Los primeros sondeos tras la primera vuelta daban al senador entre cuatro y seis puntos de ventaja: AtlasIntel/Bloomberg le atribuía el 53 % de los votos válidos frente al 47 % de Lula, y Datafolha, el 52 % frente al 48 %. Desde entonces la distancia se ha estrechado. Datafolha publicó el 15 de octubre un 51 % frente a un 49 % de los votos válidos; AtlasIntel, el 19 de octubre, un 49,8 % frente a un 47,6 % del total de votos, y Nexus/BTG Pactual, un 46,5 % frente a un 45,9 % del total, que equivale a un 50,3 % frente a un 49,7 % de los válidos. Otras dos encuestadoras, Futura y MDA, sitúan la diferencia en torno a un punto. Todas las cifras quedan dentro de sus márgenes de error o en el límite. La última encuesta de Quaest se publicará el sábado, víspera de la votación.

Uno de los cortes más marcados de los sondeos es el religioso: entre los votantes evangélicos, Bolsonaro reunía el 69 % de la intención de voto frente al 25 % de Lula, según los datos de Datafolha difundidos a comienzos de mes.

La batalla ante el Tribunal Superior Electoral. El martes 20 de octubre, las dos campañas pidieron al Tribunal Superior Electoral (TSE) que anule la candidatura del rival. La de Lula anunció un recurso por presunta «manipulación algorítmica» de Meta, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp: denuncia un alcance restringido de sus contenidos y que la herramienta de inteligencia artificial de la empresa se negaba a generar contenido electoral del presidente pero no de su rival. Su coordinador de campaña, el senador Camilo Santana, informó de que la presentación se aplazaba al miércoles. Meta niega cualquier favoritismo, aunque ha reconocido fallos como la desactivación de anuncios de Lula, que atribuye a problemas técnicos no limitados a Brasil. El TSE había dado a la empresa 24 horas para demostrar que trata a ambas campañas por igual, bajo amenaza de una multa diaria de unos 200.000 dólares; Meta afirma que ya cumplió la orden.

La campaña de Bolsonaro, por su parte, pidió anular la candidatura de Lula por «abuso de poder», al considerar que el Gobierno difundió masivamente sus acciones en período electoral a través de una cuenta oficial de WhatsApp. Lula, además, acusa al Gobierno de Estados Unidos de intentar interferir en favor de su rival.

Los debates. El primer cara a cara, celebrado el domingo 18 de octubre, estuvo marcado por los ataques personales. Lula acusó a la familia Bolsonaro de mentir y de estar subordinada a los intereses estadounidenses, y sacó a relucir la relación del senador con el exbanquero Daniel Vorcaro, investigado por fraude. Bolsonaro acusó a Lula de estar manchado por la corrupción y le preguntó si la comida era hoy más cara o más barata. El segundo y último debate se celebra este viernes por la noche en TV Globo.

En la recta final, Lula ha intentado recuperar terreno con grandes mítines y con la aprobación definitiva en el Senado de la reducción de la jornada laboral sin recorte de salarios, su principal promesa de campaña. El presidente ha dicho que su objetivo son los 33 millones de electores que no votaron en la primera vuelta, aproximadamente uno de cada cinco, pese a que el voto es obligatorio.

Fuentes consultadas y análisis comparativo

Se han consultado medios de siete países: Ex-Ante (Chile), Perfil y El Economista (Argentina), Primicias (Ecuador), Diario de Pernambuco (Brasil), Revista Mercado (República Dominicana), Bloomberg Línea (edición latinoamericana) y despachos de Reuters y AFP reproducidos por La República (Colombia), Diario Extra (Costa Rica), Emol (Chile) y Kuwait Times.

Total o válidos: la misma encuesta, dos titulares. Es la diferencia que más confunde al lector y no responde a ningún sesgo. Las encuestadoras publican dos cifras: la intención de voto sobre el total, que incluye blancos, nulos e indecisos, y la proyección sobre votos válidos, que es la que decide la elección. El sondeo de Nexus del 19 de octubre aparece como 46,5 % frente a 45,9 % en los despachos de agencia y como 50,3 % frente a 49,7 % en Revista Mercado, que titula con un empate. Ambas cifras son correctas; casi ninguna cobertura advierte de cuál está usando.

Qué destacó cada medio. Ex-Ante es el único que reúne a todas las encuestadoras en un mismo texto, incluidas Futura y MDA, y el que recuerda que ningún sondeo anticipó el resultado de la primera vuelta. Perfil aporta el desglose por grupos, con el voto evangélico como la brecha más amplia. Revista Mercado subraya la desaparición de la ventaja de cuatro puntos del senador. El despacho de Reuters es el que recoge el dato de los 33 millones de abstencionistas. El Economista reproduce los cruces del debate sobre Estados Unidos y el precio de los alimentos. Primicias explica el fundamento legal de los recursos ante el TSE, y Diario de Pernambuco, el único medio brasileño consultado, añade que Lula llevó al debate el caso Vorcaro.

Vocabulario. Para la votación: segunda vuelta, balotaje y, en la prensa brasileña, segundo turno. Para el senador: candidato de derecha, conservador, ultraderechista, según la agencia. Para la situación del expresidente Jair Bolsonaro conviven «encarcelado» y «en arresto domiciliario», a veces en el mismo despacho.

Qué quedó fuera en casi todas. Ninguna cobertura consultada explica si el TSE puede resolver los recursos de anulación antes del domingo ni qué ocurriría si lo hiciera después. Tampoco hay datos sobre hacia dónde se inclinan los 33 millones de electores que no votaron en la primera vuelta, que son el mayor bloque en disputa.

Análisis

La opinión de NOVA

La cobertura de esta segunda vuelta tiene un problema que no es ideológico sino aritmético: la misma encuesta circula con dos cifras distintas según se cuente sobre el total de votos o sobre los válidos, y casi nadie lo aclara. Un lector puede leer «Bolsonaro, 46,5 %» en un medio y «empate, 50,3 % a 49,7 %» en otro y creer que son sondeos distintos. Hay además un dato que todas las coberturas mencionan y pocas aplican: ninguna encuesta acertó el orden de la primera vuelta. Eso no invalida los sondeos actuales, pero sí aconseja leer un empate técnico como lo que es: que no se sabe. Lo que falta en todas es el calendario judicial. Las dos campañas han pedido anular la candidatura del rival a cinco días de votar, y ningún medio explica qué puede hacer el TSE en ese plazo. Previsión de Nova: confianza alta en que el TSE no anule ninguna de las dos candidaturas antes de la votación; media en que la diferencia final entre ambos sea inferior a tres puntos; baja en que la encuesta de Quaest del sábado muestre a alguno de los dos fuera del margen de error.

Fuentes